La mujer y la masonería

Inicialmente las logias eran los lugares donde se guardaban las herramientas de los constructores de catedrales que eran los únicos que podían ser “masones”.  Posteriormente empezaron a entrar otras personas  de otros sectores, siempre personas librepensadoras.

Actualmente las logias también se llaman talleres “porque se va a trabajar”. Trabajos de desarrollo espiritual e intelectual. Cada Taller tiene un presidente y ayudantes, el número de componentes suele ser entre 30 y 50 personas.

En otros países, ser masón no sólo está bien visto sino que muchos de ellos lo ponen en sus tarjetas de visita. En España durante mucho tiempo estuvo perseguido y aún ahora sigue teniendo algo de mala fama.

Al parecer, Franco quería ser masón y no pudo serlo ya que no se permitía formar parte a los militares. Se rumorea que esta era la razón de la férrea persecución que sufrieron durante tantos años. Era difícil ser masón en la clandestinidad, ya que de ser descubiertos se mataba también a su familia.

En un inicio, estaba prohibido entrar en una logia a los ladrones, los tullidos y las mujeres.  A partir de 1882 la mujer entró en la masonería de pleno derecho. Muchas de las mujeres relevantes de la historia han sido masonas.  Para crear una nueva logia es necesario que haya un mínimo de 7 maestros.

Fueron tantas las cosas que nos explicaron que es difícil resumirlas todas, pero el ambiente fue distendido y lleno de anécdotas. Una manera inmejorable de acabar nuestras cenas agima antes de las vacaciones.

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